LOS CAÑONES DEL EBRO



Tras dejar el valle cántabro de Valderredible, el río Ebro atraviesa los páramos burgaleses del norte creando un paisaje de precipicios y barrancos de una belleza extrema. Torrentes de aguas cristalinas brotan de cuevas y manantiales para alimentar a un joven río que va cogiendo fuerza en su largo camino al Mar Mediterráneo.

Orbaneja del Castillo es uno de los pueblos más pintorescos desde donde podremos coger innumerables caminos que sin dificultad nos llevarán a rincones de una calidad natural excepcional. Águilas reales, alimoches o buitres leonados son algunas de las especies que podremos ver sin dificultad surcando los limpios cielos de la comarca .

Un espacio rocoso único de un valor incalculable pero que tiene en el maldito fracking y en la avaricia de unos pocos la espada de Damocles que puede destruir de un plumazo lo que la sabia naturaleza ha creado en millones de años.


CUENTOS DE MARRAKECH



La primera vez que visité la ciudad roja marroquí sentí que había llegado a un lugar mágico y tan lejano como las antípodas a pesar de estar más bien cerca de España. Fue una tarde de fuego hace veinte años pero la recuerdo como si fuera ayer. El alminar de la Kutubía, gemela de la Giralda de Sevilla, se derretía como un helado cremoso en el sol del verano. Las calles permanecían vacías. El aire pesaba como plomo mientras intentaba no mover ni las pestañas. Me costaba hasta pensar. Pero llegó la noche y aquella mítica ciudad medio africana o medio árabe se transformó en una princesa hermosa. 

Un aire fresco inundaba la plaza Jemaa El Fnaa, hoy Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, espacio público irrepetible donde lo importante no es la arquitectura sino la gente que lo puebla. Campesinos montañeses, artesanos, artistas y gente ociosa llegaban diariamente desde los cuatro puntos cardinales para mezclarse en un desorden ordenado. Me quedaba tan absorto observando a los encantadores de cobras negras, a los cuentacuentos o a los bailarines gnauas que perdía la noción del tiempo. Marrakech me enamoró desde el primer día y a pesar de los tópicos que la persiguen siempre será mi ciudad de los cuentos de las mil y una noches.

Os invito a disfrutar de una mágica velada donde la ficción y la realidad se mezclan en perfecta armonía. Bienvenidos a Marrakech.

ROMÁNICO ERÓTICO


Seguro que más de uno habrá pensado que el título de esta nueva entrada está equivocado; que la palabra erótico no casa con el arte religioso conocido como románico. Pues no, no me he equivocado, para nada es un error; la colegiata románica de Cervatos, al sur de Cantabria, es la mejor muestra en España de eso que llaman románico erótico. Una definición a mi juicio inexacta pues es una muestra artística explícita de las relaciones sexuales entre personas y entre animales.

El porqué en el siglo XII se realizaban canecillos de este tipo para adornar un templo es un enigma aunque algunos estudiosos creen que su finalidad era informar a la gente lo que era pecado. En aquella época es verdad que la cultura rara vez llegaba al pueblo llano y puede ser que se utilizaran estas figuras fuera de la iglesia para mostrar lo que no se debiera hacer ¿Ahora bien, por qué no se extendió al resto de construcciones religiosas de la época y sólo a una zona concreta? ¿Y por qué se mezclaron con figuras de músicos o de animales domésticos y salvajes?

Hay otra versión que me parece más interesante opuesta a la anterior y es que por lo visto la represión sexual en el cristianismo era mucho menor de lo que hemos pensado hasta ahora por lo que escultores locales representaban en sus obras costumbres cotidianas como se hacían en otras sociedades como las orientales. Por otro lado, donde surge con más fuerza este arte cristiano erótico es en la regiones fronterizas con Al Andalus, es decir al sur de Cantabria, norte de Burgos y de Palencia por lo que pudieran estar influidos por una cultura donde la sexualidad era fuente de felicidad.

BUITRES MARINOS



El viento marino sopla con fuerza contra los acantilados de Candina y el olor a salitre penetra en mis pulmones. Gritos de gaviotas se mezclan con los silbidos de una pareja de chova piquirroja. Un buitre leonado baja sus fuertes patas de forma sincronizada dispuesto a posarse en medio de los cortados bañados por un bravo mar. Los cormoranes moñudos toman el sol en las rocas azotadas por las olas esperando a que seque su oscuro plumaje.

Ha llovido mucho desde aquel 23 de marzo de 1986 cuando me asomaba en este mismo sitio con la ilusión de los dieciséis años recién cumplidos. Recuerdo un día frío con chubascos frecuentes que mojaban nuestras ropas de camuflaje, también recuerdo a mi compañero de campo Oscar Prada Campaña. Hacía tiempo que esperábamos aquel momento. Un ejemplar de buitre leonado se levantaba de un nido en una gran repisa. Un enorme huevo blanco quedaba al descubierto por unos segundos. La población creciente en la buitrera de Sonabia obligaba a las parejas jóvenes a la búsqueda de nuevos lugares para nidificar.

Aquella vez descubrimos cuatro nidos más vacíos. Pero aquel huevo confirmaba nuestros deseos en aquel momento y convertía a este espacio de la costa oriental de Cantabria en un lugar único en toda Europa. Una especie de montaña criaba junto a gaviotas y cormoranes en unos acantilados marinos.

Actualmente, el grupo castreño de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/ BirdLife) pone todas sus fuerzas en la protección de este espacio natural.


EL VALLE DE LOS PICAPIEDRA



Al sur de Cantabria existe un valle que parece sacado de los famosos dibujos animados de “los Picapiedra”. Las rocas en diferentes formas y tamaños representan la mayoría de las joyas que guarda este desconocido rincón cántabro. El río Ebro atraviesa por la mitad todo el valle con un curso ya manso después de dejar las tierras altas de Campoo. Numerosos pueblos dispersos por el territorio sobresalen por sus iglesias románicas. Uno de ellos con el nombre de Rocamundo nos recibe con grandes piedras redondeadas esculpidas por una naturaleza caprichosa. Muy cerca de aquí la colegiata románica de San Martín de Elines muestra una singular arquitectura enriquecida con las únicas pinturas románicas de la región. Fuera, recortándose en un cielo azul, las majestuosas siluetas de una pareja de águilas reales marcan su inmenso territorio. En los enormes farallones, formados tras millones de años de erosión, crían sus polluelos junto a parejas de buitre leonado, águila perdicera o búho real. Pero esta vez sólo he venido a ver las ermitas excavadas en la roca que hacen de este valle un lugar único en el país. Más de media docena de templos escondidos en los lugares más agrestes y excavados en la pura roca arenisca. Los historiadores creen que han sido utilizados desde el siglo VI y por ellos han pasado cristianos arrianos, mozárabes y católicos. Valderredible o Valle del río Ebro (Val de Ripa Hibre en castellano antiguo) es un lugar mágico donde todavía se puede interpretar la historia.


VIENEN PARA QUEDARSE



La presencia de mamíferos marinos en las playas y ensenadas de los pueblos del Mar Cantábrico se hace cada día más habitual. Nos estamos acostumbrando a las visitas de ejemplares de foca gris, delfín mular y común, marsopas, calderones e incluso enormes rorcuales comunes. Esta semana, sin ir más lejos, un delfín mular ha estado jugando en la bahía de Castro Urdiales con personas que no dudaron en meterse al mar para compartir un baño con este simpático animal. Hoy domingo una foca gris ha sido el punto de atracción en la bahía de Santander durante una regata y hace una semana otra de la misma especie tomaba el sol en la entrada a la ensenada de la Maruca. Estos ejemplares originarios de las colonias de las Islas Británicas y de la Bretaña Francesa, casi todos jóvenes, llegan a nuestras costas desorientados tras grandes temporales. La mayoría de ellos se quedan entre nosotros desde Galicia hasta Euskadi. Una responsabilidad más que tenemos todos en la conservación de nuestras costas. Los plásticos no pueden ser parte de nuestro paisaje. Estos fascinantes mamíferos son los mejores indicadores de la calidad y riqueza de nuestras aguas.


PRIMAVERA QUE NO LLEGA



He nacido el uno de febrero, el mes más corto del año y para mí realmente el inicio del año biológico. Independientemente de mi nacimiento es el momento donde la vida empieza a resurgir y donde siento año tras año las primeras señales de la primavera aunque todavía quede más de un mes para su llegada oficial. Este año no he podido disfrutar de esos deliciosos momentos donde los verdecillos cantan como locos y los mirlos entonan sus melodías bucólicas al atardecer. En el mes de marzo todavía se prolongaba el invierno con fuertes precipitaciones en forma de nieve y lluvia acompañadas de bajas temperaturas ¡He visto a los atónitos petirrojos volcados en la reproducción con los suelos cubiertos de nieve!

Ya estamos en abril y sigue haciendo demasiado frío. He podido contar con los dedos de una mano los días donde ha brillado el sol. Como dice la canción de Jarabe de Palo “primavera que no llega”…